Por primera vez en la historia, una Copa del Mundo se disputa entre tres países: Canadá, México y Estados Unidos. La decisión responde a razones logísticas, económicas y deportivas. Más sedes, más estadios, más aficionados y una organización compartida.

Pero mientras veo casi terminar el mundial, no puedo evitar preguntarme: ¿qué pasa con la identidad del Mundial cuando deja de pertenecer a un solo país?

Parte de la magia de una Copa del Mundo siempre ha sido sentir que el torneo tiene un hogar. Desde la ceremonia inaugural hasta la final, el país anfitrión imprimía su personalidad en cada detalle: la música, la gastronomía, la arquitectura, el transporte y la forma en que las calles respiraban fútbol durante un mes entero.

En Alemania, en 2006, se respiraba eficiencia y hospitalidad. En Sudáfrica 2010, las vuvuzelas se convirtieron en la banda sonora del torneo. Brasil 2014 hizo del Mundial una celebración permanente. Incluso Qatar 2022, con todas las controversias que lo rodearon, proyectó una identidad visual y cultural muy definida.

En 2026 la experiencia es distinta. Hay tres ceremonias inaugurales, tres maneras de vivir el torneo y miles de kilómetros entre una sede y otra. 

No creo que eso sea necesariamente malo. Tiene ventajas evidentes. Más ciudades participan, más aficionados pueden asistir y la organización reparte mejor la enorme carga que supone un evento de esta magnitud.

Pero también me pregunto si, al ganar escala, el Mundial pierde parte de su alma, ese feeling que todos los hinchas sentimos. Durante un mes, el país anfitrión deja de ser solo un destino y se convierte en la capital mundial del fútbol. Cada conversación, cada plaza, cada estación de tren y cada rincón parecen formar parte de una misma historia. Esa sensación de vivir un único escenario compartido es difícil de imaginar cuando el torneo se reparte entre tres países. 

Probablemente el futuro de los grandes eventos deportivos vaya en esa dirección. Sedes compartidas, menos presión para un solo país y una organización más eficiente.

La pregunta es si, en ese proceso, estamos construyendo un Mundial más sostenible o uno con un poco menos de magia …

Vamos, Argentina.🇦🇷

Este miércoles somos Argentina. En Lima puedes ver el partido por señal abierta en América TV o por DirecTV. A las 2:00 p. m. Hora de Lima. Y si no puedes verlo, también puedes seguirlo por La Casaca del Fútbol.

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¿Puede un Mundial tener identidad cuando se juega en tres países?

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